Cargar gasolina es una acción cotidiana para millones de conductores, pero no todos siguen las recomendaciones de seguridad básicas. Una de las dudas más comunes es si dejar el auto encendido mientras se abastece combustible representa un problema real o solo una sugerencia preventiva.
La gasolina libera vapores altamente inflamables que pueden encenderse con una chispa mínima. Un motor en marcha genera calor, electricidad estática y posibles descargas del sistema eléctrico, lo que incrementa la probabilidad de que los vapores entren en combustión. Aunque los casos no son frecuentes, cuando ocurren las consecuencias suelen ser graves.

Además, mantener el auto encendido puede afectar el sistema de control de emisiones. Durante la carga de combustible, los vapores deben canalizarse correctamente a través del sistema EVAP. Si el motor está en marcha, los sensores pueden detectar lecturas anómalas, provocando que se encienda el testigo de “check engine”.
Desde el punto de vista legal y normativo, muchas estaciones de servicio prohíben explícitamente cargar gasolina con el motor encendido. En la CDMX y otras entidades, esta acción puede ser motivo para que el personal se niegue a despachar combustible. Incluso, si ocurre un incidente, el seguro podría limitar su cobertura al considerar que no se siguieron medidas básicas de seguridad.
Mantener el auto encendido en la gasolinera afecta tus bolsillos
Otro aspecto a considerar es el desgaste innecesario del motor. Dejarlo encendido mientras se carga gasolina implica consumo de combustible sin desplazamiento alguno, lo que contradice cualquier intención de ahorro. Aunque el gasto es pequeño por evento, acumulado en el tiempo representa un consumo innecesario y mayores emisiones contaminantes.
También influyen los dispositivos eléctricos y electrónicos del auto. Con el motor encendido, alternador, ventiladores y otros sistemas siguen funcionando, lo que incrementa el riesgo ante una eventual fuga o derrame de gasolina.