Conducir cansado puede ser tan peligroso como hacerlo bajo los efectos del alcohol. La fatiga al volante es una de las principales causas de accidentes de tránsito en México y el mundo, ya que reduce significativamente la capacidad de reacción, la atención y la coordinación del conductor. De acuerdo con datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), cerca del 20% de los accidentes carreteros están relacionados con el cansancio o el sueño al manejar.
La fatiga puede presentarse por falta de sueño, estrés, horarios prolongados de conducción o incluso deshidratación. Entre los síntomas más comunes se encuentran el parpadeo constante, dificultad para mantener los ojos abiertos, bostezos frecuentes, pérdida momentánea de concentración y desviaciones leves en el carril. Según el Instituto Mexicano del Transporte (IMT), estos signos suelen aparecer tras más de dos horas continuas de manejo, especialmente en trayectos monótonos como carreteras rectas o con poca señalización.

Detectar la fatiga al volante a tiempo es clave para evitar tragedias. Los expertos recomiendan no confiar en trucos temporales como abrir la ventana o subir el volumen de la música, ya que solo ofrecen una falsa sensación de alerta. La medida más efectiva es detenerse en un lugar seguro y descansar al menos 20 minutos antes de continuar.
Consejos para evitar la fatiga al manejar por carretera
El IMT aconseja dormir un mínimo de siete horas antes de emprender un viaje largo y tomar pausas cada dos horas o 200 kilómetros. Si es posible, compartir la conducción con otra persona también reduce el riesgo de fatiga. El consumo moderado de agua y evitar comidas pesadas o alcohol antes del viaje son otras prácticas recomendadas.
Algunas carreteras modernas en el país cuentan con zonas de descanso y señalizaciones de alerta, diseñadas precisamente para combatir el cansancio al volante. Sin embargo, la responsabilidad principal recae en el conductor. Ignorar las señales de fatiga puede tener consecuencias graves: microsueños de apenas tres segundos a 100 km/h equivalen a recorrer más de 80 metros completamente a ciegas.