Aunque Red Bull mostró una clara mejoría de rendimiento gracias a su paquete de actualizaciones para el RB22, el fin de semana en el Gran Premio de Miami también expuso un problema técnico que afectó directamente a Max Verstappen. La escudería austriaca admitió que no logró solucionar a tiempo una falla en la dirección del monoplaza del neerlandés, situación que derivó en disculpas públicas hacia su piloto estrella.
Durante varias sesiones del fin de semana, Verstappen reportó molestias con el comportamiento del auto, particularmente una falta de consistencia en la respuesta del volante. El piloto explicó que la dirección no transmitía la confianza necesaria para atacar al límite.

Pierre Waché, director técnico de Red Bull, reconoció después de la carrera que el equipo probó distintas soluciones antes de encontrar el origen real del inconveniente. Según explicó, el problema era complejo y no resultó sencillo aislar la causa exacta, lo que retrasó la corrección definitiva. Una vez identificado el fallo, Red Bull comprendió que pudo haber reaccionado antes y evitado parte de las dificultades de Verstappen.
Verstappen se mostró contento antes las mejoras en el auto
A pesar del contratiempo, Verstappen logró extraer un resultado relativamente sólido. El neerlandés arrancó desde la primera fila y mostró mejor ritmo que en carreras anteriores, reflejo de que las actualizaciones del RB22 sí representaron un avance importante. Sin embargo, un trompo en la salida y una estrategia condicionada por un auto de seguridad terminaron relegándolo al quinto lugar.
El propio Verstappen se mostró más optimista sobre el potencial del coche tras Miami. El cuatro veces campeón mundial aseguró sentirse nuevamente conectado con el auto y destacó que ya no se siente como “un pasajero” dentro del monoplaza, una crítica que había lanzado en las primeras fechas del año. Las mejoras aerodinámicas y mecánicas parecen haber reducido considerablemente la brecha frente a Mercedes y McLaren