Charles Leclerc vivió un cierre amargo en el Gran Premio de Miami luego de ser penalizado por los comisarios de la FIA tras la carrera. El piloto de Ferrari recibió una sanción equivalente a un drive-through, convertida en 20 segundos añadidos a su tiempo final, lo que provocó que descendiera del sexto al octavo puesto en la clasificación oficial.
La sanción llegó después de una caótica última vuelta para el monegasco. Mientras luchaba por mantenerse en la pelea por el podio frente a Oscar Piastri, Leclerc sufrió un trompo en la curva 3 y golpeó el muro. Aunque logró continuar, su Ferrari quedó dañado, especialmente en la dirección, lo que le impidió girar correctamente las curvas hacia la derecha.
Debido a esos daños, Leclerc se vio obligado a cortar varias chicanas y abandonar la pista en repetidas ocasiones durante el último giro. Los comisarios determinaron que, pese a los problemas mecánicos, el piloto obtuvo una ventaja al salir de la pista y no perder tanto tiempo como lo habría hecho de haber completado el trazado correctamente. Bajo ese criterio, la FIA decidió imponerle la máxima penalización posible para ese tipo de infracción una vez concluida la carrera.

Ferrari y Leclerc se alejan de los primeros puestos
Tras conocer la decisión, el piloto de Ferrari asumió toda la responsabilidad por el error cometido en la última vuelta. “No es excusa, la culpa es mía”, declaró Leclerc, quien reconoció su frustración por haber dejado escapar un posible podio tras una sólida actuación en Miami.
Además, Leclerc fue investigado por otros incidentes ocurridos en el desenlace de la prueba, incluido un contacto con George Russell, aunque esa acción fue considerada un incidente de carrera y no derivó en sanción adicional.
La penalización benefició directamente a varios pilotos, incluido Franco Colapinto, quien avanzó al séptimo lugar, mientras Ferrari perdió puntos valiosos en el campeonato de constructores. El incidente cerró un fin de semana de contrastes para Leclerc: competitivo durante buena parte del evento, pero castigado duramente por un desenlace que cambió por completo su resultado final.