Sergio “Checo” Pérez mostró su respaldo a los cambios introducidos por la FIA y la Fórmula 1 de cara al Gran Premio de Miami, luego del aparatoso accidente protagonizado por Oliver Bearman en el circuito de Suzuka. El piloto mexicano calificó como “aterrador” lo sucedido en Japón y aseguró que lo ocurrido evidenció problemas que varios competidores ya habían señalado desde el arranque de la temporada 2026.
El incidente en Suzuka volvió a poner bajo la lupa el nuevo reglamento técnico, especialmente por la gestión energética y las marcadas diferencias de velocidad entre autos durante distintas fases de carrera. Pérez explicó que este comportamiento de los monoplazas genera escenarios peligrosos, sobre todo cuando algunos pilotos deben reducir drásticamente el ritmo para recuperar energía mientras otros circulan a máxima velocidad.

Ante este panorama, la FIA trabajó junto con equipos, pilotos y la propia F1 para introducir ajustes inmediatos al reglamento antes del GP de Miami. Aunque todavía existe incertidumbre sobre el impacto real de las modificaciones, Checo considera positivo que todas las partes involucradas hayan reaccionado rápidamente para atender un problema que amenaza la seguridad y el espectáculo. “Es algo muy bueno ver a todos intentando mejorar lo que tenemos actualmente”, señaló el piloto de Cadillac.
Checo espera mayor seguridad para los pilotos
Pérez reconoció que la nueva generación de autos representa uno de los mayores desafíos técnicos de los últimos años, principalmente por la dependencia del sistema híbrido y la recuperación energética. Incluso, semanas atrás había advertido que las carreras podían volverse caóticas y comparó ciertos aspectos del reglamento con dinámicas propias de la Fórmula E. Sin embargo, considera que los cambios recientes apuntan en la dirección correcta.
El tapatío confía en que estas modificaciones reduzcan los riesgos en pista y eviten que se repitan escenas como la de Suzuka. Para Checo, la prioridad debe ser garantizar la seguridad de los pilotos sin comprometer la competitividad, en una temporada que sigue poniendo a prueba la adaptación de equipos y conductores a la nueva era de la F1.