El conflicto que actualmente se desarrolla en Medio Oriente poco a poco se transforma en una amenaza para los diferentes sectores económicos del mundo, incluyendo la industria automotriz.
Y es que tras la ofensiva conjunta encabezada por Estados Unidos e Israel contra Irán, que dejó como saldo la muerte del ayatola Alí Jamenei, Irán informó que cerraría el Estrecho de Ormuz, un corredor logístico clave para el comercio global y cadenas de suministro.
El Estrecho de Ormuz se encuentra ubicado en una zona geográfica clave: entre Irán y Omán. Se trata de un paso comercial clave, ya que por esta zona se transporta una quinta parte del petróleo consumido a nivel global, aproximadamente, además, también por esta zona pasa el 22% del gas natural licuado del mundo. En consecuencia, su cierre repercute directamente en costos de logística internacional y cadenas de suministro industriales.
Estrecho de Ormuz también está relacionado con la industria automotriz
Aunque parece que geográficamente el Estrecho de Ormuz está alejado de las cadenas de suministro convencionales, sí influye directamente en la industria automotriz, gracias a que materiales energéticos son indispensables para el sector.
La fabricación de autos requiere la fundición de metales como acero o aluminio, así como estampados, aplicación de pinturas y por supuesto, ensamblaje. Muchos de estos procesos están completamente automatizados, mientras que otros requieren de la operación humana, pero en ambos casos, se requiere de un suministro de energía, muchas veces obtenido a través de combustibles fósiles o gas.
Al aumentarse estos precios, hay una repercusión proporcional directa en la cadena de suministro.
Además, no se trata de un tema exclusivo de combustibles, pues además, vale la pena recordar que entre 150 y 200 kg de cada auto moderno corresponden directamente a componentes plásticos derivados de petroquímicos como etileno y propileno, afectados directamente por el aumento en precios de combustibles.
De acuerdo con analistas internacionales, si el bloqueo se prolonga, los precios de componentes petroquímicos podrían aumentar entre un 15% y 25%, afectando proporcionalmente a las operaciones financieras de los fabricantes.
También es importante considerar otros componentes vitales dentro de los automóviles, como son las propias llantas, sellos, mangueras y demás.
De acuerdo con reportes de la prensa internacional, actualmente existen unos 170 buques portacontenedores detenidos en la zona del Estrecho de Ormuz. Trasnacionales como Maesk, MSC, Hapag-Lloyd y CMA CGM detuvieron sus operaciones en la región árabe, mientras que otros puertos clave en la zona, ubicados en Kuwait, Omán, Qatar y Bahréin suspendieron operaciones tras la respuesta iraní.
Aunque el bloqueo apenas comienza, no se descarta que, en caso de prolongarse, fábricas automotrices en Europa, Norteamérica y Sudamérica comiencen a ver retrasos en el suministro de componentes procedentes de Asia.
La realidad es que existe una alternativa para librar el Estrecho de Ormuz: rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, pero esta ruta tiene un retraso de entre 10 a 16 días, en comparación de la ruta directa por Medio Oriente.